domingo, 20 de junio de 2010

Una Postal de Villa Ratón

L´otro día iba caminado por la calle ( no voy a decir cual, no me gusta hacer publicidad gratis ), y vi a dos ratones fornicando en plena acera. Me quedé estupefacto viendo la escena ... boquiabierto y pasmado.
En eso pasó un sacerdote entrado en años, el cual frunció el seño exclamando : - ¡ Por Dios, eso no está en los libros ! E inmediatamente sacó una camara de fotos y comenzó a registrar lo que sucedía con total aficción, para luego subir la foto a facebook.
La escena de los ratones en pleno fornicio y el cura sacandoles fotos era tan abrumadora que se fue sumando gente la cual emitía las más diversas opiniones :
Una señora bien dijo : ¡ Uy ... que grande la tiene !
Un abogado penal gritó : ¡ Pero esto es inaudito !
Un pornografo que se detubo a ver lo que pasaba pensó : " Deberían hacer cosas así en el cine !"
Una colegiala se empezó a tocar la entrepierna susurrando : - ¡ Ay ... me pica ! -
Tanto escandalo, tanta multitud atrajo a las fuerzas de seguridad que lo estaban viendo todo por las camaras de vigilancia.
Creyendo que se trataba de tapiteros irrumpieron en el circulo de gente emitiendo disparos al aire y uno que otro entre la multitud, con tanta mala suerte que una de la balas fué a impactar en uno de los ratones que estaba siendo bombeado.
La gente entró en pánico total y comenzó a dispersarse histéricamente.
El sacerdote, en dramática retirada, se enredó con la sotana y dió de bruces en un sorete olvidado en la calle por un perro sin nombre.
La señora bien emprende la fuga sin darase cuenta que un hombre disfrazado de hamburguesa ( de esos que hacen publicidad por la calle ) estaba con la mano en su cartera tratando de sacar provecho del descuido de la mujer de alta alcurnia, enganchandosele la muñeca entre el cierre de dicha cartera lo que provocó que la mujer lo arrastrara hasta su mansión en Chacras de Moria ( donde todabia sigue internado bebiendo fernet ).
El abogado inmediatamente trató de abordar al ratón que quedaba con vida para ofrecerle sus servicios.
Tanto griterio y barahunda atrageron la atención de un auto de la gobernación que por esa calle transitaba, paró a un costado de la escena y una de las ventanillas polarizadas del auto bajó lentamente, y por ella se vió el rostro masturbado del alcalde Palomo ( sumo regidor de la ciudad y aledaños ), que entre eructos de wiskey y fideos vociferó mirando la escena con repugnancia :
- ¡ Que pasa, che ! -
Al ver al alcalde los policias se asustaron y salieron corriendo a esconderse en una de las garitas de vigilancia.
El alcalde le dijo algo al chofer y el auto emprendió la retirada.
La gente, ante el temor del acto súbito se dispersó de tal manera que lo que antes había sido un acto de contemplación masturbatoria, ahora era tan solo un area vacía, que en el centro exhibia un ratón muerto.
Entonces, me sequé la transpiración y seguí camiando por la calle principal, esquivando teresos, pateando latas vacías y eludiendo la mirada de los sacerdotes.
la tarde estaba dando paso a la noche.

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